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Desde el año 1979, María Eugenia Zárate, santiaguina radicada en Valparaíso hace décadas,
mantiene intacto su amor por el prójimo, participando y liderando a las voluntarias Damas de
Azul de la Unidad de Emergencia Adulto del Hospital Carlos Van Buren.

La filántropa vecina del porteño cerró Delicias comenta “llegué al hospital porque tenía
muchas ganas de entrar a algún voluntariado para trabajar. Primero fui a las Damas de
Verde que estaban en la Conac (Corporación Nacional del Cáncer) de la calle El Litre,
con otra señora pero al final ella me llamó para decirme que iban a formar un nuevo
voluntariado en la Unidad de Emergencia Adulto, entonces nacieron las Damas de
Rosado y ahí entré yo”, esa experiencia ocurrió a sus 33 años de vida.

Sin embargo, la comprometida voluntaria confiesa que su interés por ayudar a sus pares lo
tuvo desde su temprana juventud, “siempre me gustó el trabajo de hospital y a los 16 años
entré al Hospital Deformes, a Esterilización porque después me iban a hacer el curso de
arsenalera, así se entraba antes, sin embargo, yo estaba pololeando y me iba a casar, lo
hice a los 18 años, entonces, por tal motivo, la enfermera que había en ese momento no
me permitió seguir porque me pensó que abandonaría el trabajo al poco tiempo pero
siempre me quedó la idea hasta que me llamó esta señora para integrar el nuevo
voluntariado”, expone.

Ese llamado ocurrió en el año 1979, hace 40 años, y desde esa fecha no ha parado en su
labor de ayuda a la comunidad, “de ahí no he parado, antes venía todos los días, ahora

vengo cinco días a la semana”, destaca María Eugenia, quien acaba de cumplir 74 años el 2
de noviembre.

Damas de Azul

La inquieta vecina comenzó su trabajo voluntario en la filial porteña de las Damas de Rosado
de Viña del Mar, sin embargo, junto a dieciséis socias y tras 18 años, deciden crear la
agrupación Damas de Azul en el año 1997 con el fin de priorizar la labor en el Hospital Carlos
Van Buren, en tal sentido, María Eugenia detalla que “nos desafiliamos porque las Damas
de Rosa pertenecían a Viña del Mar, nosotros éramos una filial, siempre trabajamos
harto pero necesitábamos priorizar Valparaíso porque siempre teníamos tantas
necesidades para los pacientes”.

Desde esa época, María Eugenia Zárate ha sido la líder natural de aquella organización, “yo
no pensaba ser la presidenta, yo hice toda la tramitación en la Municipalidad y ya tenía
mi propuesta para la directiva hecha pero las señoras me dijeron “tú tienes que ser la
presidenta porque aquí te conocen todos y tú ya sabes más, así que ahí me dejaron. Fui
la primera y todavía sigo siendo presidenta”, comenta la voluntaria.

Con respecto a la labor que desarrollan como agrupación, la voluntaria detalla que “consiste
primero en establecer contacto del paciente con el familiar, llevar los recados y a las
personas que no tienen y si la Unidad de Emergencia lo requiere, los apoyamos sobre
todo con pañales, colonia, calcetas, zapatos, papel higiénico, jabón, pasta de dientes y
ropa para los pacientes en situación de calle que les dan de alta, a veces, entregamos
dinero para pasajes, medicamentos, hemos comprado sillas de rueda, frazadas,
sábanas, una vez compré almohadas forradas especiales para poder limpiarlas”.

La inagotable voluntaria reconoce que toda esta labor ha marcado su vida en imborrables
episodios de su memoria, como el terremoto de 1985, el incendio de la discoteque “Divine”, el
accidente ferroviario de Queronque y los incontables accidentes que ocurrían con regularidad
en la bajada Santos Ossa.

Sin embargo, María Eugenia reconoce que el apoyo necesario para seguir de pie en su
cometido se lo ha brindado en gran parte su familia, “gracias a Dios mi familia me incentiva,
yo entré cuando uno de mis hijos estaba en el liceo y el otro en la educación básica,
después tuve una hija cuando ya estaba aquí a los cuarenta años, después me
acompañaba al hospital cuando tenía cinco años y soy casada hace 57 años”, subraya la
admirable mujer.