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La detección del Cáncer de Mama puede ser hasta un 34%
más efectiva cuando se realiza con tecnología 3D, que en un equipo de mamografía
tradicional, según un estudio realizado en el Skane University Hospital en Malmö, Suecia.
La investigación consideró exámenes en 14.848 mujeres tanto con equipos tradicionales
como con el sistema de tomosíntesis digital de mama o DBT (por sus siglas en inglés,
Digital Breast Tomosynthesis), revelando que la imagen que entregaba ésta última
tecnología era mucho más efectiva que el screening tradicional.
“Al tomarse una mamografía, muchas veces las imágenes quedan supeditadas a la revisión
de los médicos, que si bien tienen el conocimiento, deben confiar en lo que puedan
diagnosticar en una imagen 2D. En cambio, con los equipos que cuentan con la tecnología
3D, se pueden eliminar los problemas de la superposición de tejidos , ya que se
reconstruye digitalmente la mama para obtener una imagen tridimensional, pudiendo
apreciar y evaluar ciertas lesiones con mayor eficacia respecto a la tecnología 2D”, explicó
Pablo Molina, Business Line Manager XP SAS de Siemens Healthineers.
Considerando su efectividad, los equipos con tecnología 3D están siendo cada vez más
masivos y, de hecho, se encuentran en distintas partes del mundo, incluyendo Chile.
Hay que recordar que el impacto de esta enfermedad no es menor: se detectan más de
1,7 millones de personas con cáncer de mama en un año a nivel mundial, mientras que en
nuestro país es la primera causa de muerte en mujeres, es decir, aproximadamente 1.100
al año.
Por ello el experto asegura que la detección temprana es clave. “El desarrollo de la
tecnología 3D se viene impulsando con mucha fuerza en países con alta cultura y
capacidad preventiva, como Estados Unidos y Europa , donde a causa del gran volumen de
pacientes asintomáticas que se estudian, existe la necesidad de maximizar la capacidad de
detección y la caracterización de las lesiones en su estadio inicial”, destacó Molina.
En el caso de América Latina, varios países ya han aceptado el desafío de avanzar hacia
esta tecnología, como Brasil, Colombia, Perú y Chile, donde ya está presente tanto en el
sistema público como privado de salud.