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Nutricionista de la Universidad de Playa Ancha (UPLA) entrega
algunas opciones. En promedio, consumo de este alimento en Chile
está entre los 88 y 90 kilos por persona al año.

Hoy en día, comer pan es casi un lujo, y para una parte de los chilenos es la
base de su alimentación. Pero ese no es solo el problema. El problema es que su
precio ya bordea los dos mil pesos, alza que tiene un efecto directo en el
presupuesto familiar.
El pan es un cereal que aporta carbohidratos que son macronutrientes
importantes para desarrollar nuestras actividades diarias, los cuales también
encontramos en los fideos, las papas y el arroz. Sin embargo, considerando su
alto costo, vale la pena preguntarse si acaso es posible reemplazar este cereal.
La nutricionista y académica de la Facultad de Ciencias de la Salud de la
Universidad de Playa Ancha (UPLA), María José Silva Montenegro, agrega un
dato: según la Federación Chilena de Industriales Panaderos (Fechipan), el
promedio del consumo de pan en nuestro país está entre 88 a 90 kilos per cápita
al año. Además, 96,3 por ciento de los hogares en Chile destina parte de su
presupuesto a la compra de pan. Por ello, resulta fundamental ver alternativas,
aún cuando en principio nos cueste visibilizar otras opciones, más que nada por el
hábito que adquirimos desde la infancia.
“Es un tema más cultural, que desde chicos nos han enseñado a comer
pan, ya sea en el desayuno, en el almuerzo y en la hora de once. Lo ideal
sería que cenáramos, pero también tenemos que adecuarnos a la cultura
del consumo de pan. No hay que satanizarlo tanto, pues en porciones
adecuadas no es malo el pan. Y en cuanto a los costos, se puede ir
variando: comer pan a la hora de once y al desayuno variar con otro
cereal que lo reemplace”, dijo la nutricionista, quien precisó que la porción de
pan es de 50 gramos, lo que equivale a media hallulla o media marraqueta o dos
rebanadas de pan de molde, y esta se adecúa diariamente según los
requerimientos de cada persona. Por ejemplo, un adulto promedio puede consumir
entre 2 a 4 porciones de pan al día (1 a 2 panes diarios).

ALGUNAS OPCIONES

La buena noticia es que hay distintas alternativas al pan, como cereales de
desayuno, la maicena, la sémola o arroz (con leche). Además, están las galletas

de salvado, arroz, agua o avena, las arepas o las tortillas de maíz; opciones que
pueden ser acompañadas con palta, verduras, huevos, etc., lo que favorece una
mayor sensación de saciedad.
Pero hay más. La nutricionista enfatiza que a quienes les gusta la cocina, tienen la
opción de hacer el pan en casa, el cual se puede congelar y consumir en cualquier
momento.
“Si es que a la gente le gusta comer pan y no quiere dejarlo, se puede
hacer pan y quizás congelarlo, ya que la gente no tiene tiempo. Entonces,
los fines de semana se puede hacer pan y guardarlo porcionado en el
congelador, y luego lo hornean y queda como pan recién hecho… es una
súper buena opción para los que les gusta el pan”, concluyó la profesional.