Antonio Letelier, especialista de la Escuela de Psicología de la Universidad de Santiago, comentó que ha visto muchas situaciones de duelos altamente complejos por la pérdida de una mascota.
El periodista José Antonio Neme confesó que hace pocos días vivió uno de los momentos más complejos de su vida: la muerte de Duque, el perro que lo acompañó durante los últimos once años, y que desde hace un tiempo padecía cáncer.
«He tratado de resignificar el dolor que significa la partida. Entender que este espacio que es el canal que todos compartimos fueron súper empáticos, me dieron las facilidades para que yo pudiera vivir el duelo, esos dos o tres días, pero no es el mismo caso de todas las personas», contó Neme. Horas más tardes, en redes sociales, el comunicador hizo un emplazamiento al mundo político para generar una ley que consagre un derecho para que las personas que pierdan una mascota puedan vivir el duelo con permiso laboral o estudiantil.
Con la discusión abierta, los diputados socialistas Daniella Cicardini y Daniel Manouchehri, junto a parlamentarios de distintos partidos, presentaron un proyecto de ley denominado como “Ley Duque”, para establecer un permiso laboral en caso de la muerte de mascotas y un día justificado de ausencia en los colegios.
“Nosotros creemos que cuando fallece una mascota o un animal de compañía, es cómo perder a un hermano, a un hijo, y nadie tiene derecho a cuestionar ese dolor y ese vínculo. Por eso se requiere tener espacios, respeto y el tiempo para vivir ese duelo”, comentó la diputada Cicardini.
Antonio Letelier, psicólogo y académico de la Escuela de Psicología de la Usach, asegura que la relación entre humano y animal ha evolucionado de tal forma que los perros, gatos y otros animales de compañía ya son considerados parte de la familia, lo que aumenta el vínculo y obviamente el dolor ante una muerte, llegando incluso a requerir terapia profesional para superar el duelo.
“Hago trabajo clínico desde hace años y he visto muchas situaciones donde las personas viven duelos altamente complejos por la pérdida de una mascota. Por lo tanto, en principio estoy plenamente de acuerdo con que se considere la posibilidad de un duelo reconocido y se le otorgue algún tipo de licencia a las personas que pasan por estos procesos”, comentó el profesional, quien además asegura que muchas personas son cuestionadas en sus lugares de trabajo por mostrarse vulnerables por la muerte de su mascota.
“Muchas veces las personas que han perdido mascotas se ven expuestas a una estigmatización al momento de plantearlo en sus trabajos como un motivo de ausencia laboral o para pedir una licencia. Se tiende a pensar que no corresponde, entonces no validan su dolor y se produce la estigmatización”, cerró.