A un año y medio de la pandemia, de estrés y de incertidumbre, quienes estamos
acostumbrados a trabajar fuera de casa y gozamos del privilegio del home office, beneficio
que sólo el 17,5% de los chilenos han tenido, según las últimas cifras del Instituto Nacional
de Estadísticas (INE), saltamos a una rutina donde todas las dimensiones de nuestras vidas
se mezclan y apenas las logramos manejar, considerando además que también debemos
cuidar a otros en el hogar.
Durante estos meses, es imposible no pensar en todos aquellos colaboradoras y
colaboradores que siguen respondiendo a sus compromisos laborales mientras cocinan, se
sientan al lado de sus hijas e hijos para intentar que se concentren en la clase online o en
quienes deben cuidar ancianos o algún familiar en situación de discapacidad.
Sin duda que quienes tienen hijas e hijos pequeños, han sido los más afectados para
realizar el teletrabajo. El diagnóstico coincide con un estudio de la Fundación Chile Unido,
que revela que en el 79% de las empresas, quienes más problemas han tenido son los
padres de niñas y niños menores de nueve años. No fuimos la excepción y es por ello que
implementamos este año, el permiso adicional de 12 días remunerados, que funciona de
manera distinta a los permisos o feriados como días de vacaciones legales.
La pregunta que surge es qué podemos hacer quienes estamos en puestos de jefatura por
las personas que deben lidiar con la vorágine del día a día en casa. Hay gestos que no
siempre están escritos en los programas de recursos humanos. Por ejemplo, respetar la
pausa del almuerzo, hacer reuniones con agenda y con hora de término u olvidarse del
WhatsApp a las 17 horas.
También es necesario reflexionar sobre cuánto confiamos en nuestras colaboradoras y
colaboradores, cuánta autonomía les damos y si realmente creemos en el trabajo en
equipo.
La forma de trabajar cambió y hoy nos toca cuidarnos. Cuando sea seguro, volveremos a
reencontrarnos.
Gustavo Cruz de Moraes
Gerente General Natura Chile