Académicos de la UPLA advierten que tendencia de una mayor
presencia en espacios sociales se da hace más de diez años. En
alcaldías, concejos municipales y en la Convención, deberían recoger
miradas de organizaciones y colectivos que representan.
Yasna Provoste (DC), Paula Narváez (PS), Evelyn Matthei (UDI), Macarena
Ripamonti (RD) y Pamela Jiles (PH), son algunos de los nombres que grafican el
actual escenario político que se da en Chile, en el cual las mujeres han irrumpido
en forma importante.
Si bien, de por medio está la instauración de un mecanismo de paridad para la
Convención Constitucional para que los escaños se distribuyeran de forma pareja
entre ambos sexos, lo cierto es que también se debe considerar el proceso de
movilización que ha relevado el rol de la mujer en distintos ámbitos sociales.
Para el polítólogo, doctor en Estudios Americanos, especialista en política
latinoamericana y académico de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad
de Playa Ancha (UPLA), Felipe Venegas San Martín, la participación de mujeres en
cargos de poder en Chile ha aumentado en todos los ámbitos durante los últimos
10 años, siendo la esfera política la que registra una mayor alza de un 12% a un
26%, de acuerdo al último reporte del Programa de Naciones Unidas para el
Desarrollo (PNUD).
“Esta mayor participación se debe a una demanda generalizada no solo en
Chile, sino en la mayoría de los países en desarrollo, por una mayor
igualdad de género, lo que se ha traducido en mayor voluntad política al
interior de las organizaciones y a cambios institucionales que responden
a esta demanda como son las políticas de cuotas”, sostiene Venegas.
Agrega que, según diversos estudios de participación de mujer en política, se
considera que aparte del compromiso político y la capacidad de gestión, el
electorado tiende a considerar a la mujer como más sensible a las demandas de la
ciudadanía y también más cercana a la gente. Es más, subraya que estas
investigaciones revelan que la mujer posee, además, un elemento simbólico-
afectivo que tiende a ser muy favorable en escenarios de alta desconfianza en las
instituciones y desafección de los partidos políticos.
SIGNO ESPERANZADOR
Para la sicóloga Yanina Gutiérrez, también académica de la Facultad de Ciencias
Sociales de la UPLA, el resultado de la Convención Constituyente, que quedó
finalmente integrada por 78 hombres y 77 mujeres, refleja la demanda creciente
de las mujeres respecto a la participación social.
“Pienso que igual le da un giro a lo que estábamos acostumbrados como
sociedad, en términos de quién está discutiendo los grandes temas
sociales, las políticas públicas, la Constitución, las leyes, etc… Desde ahí
creo que es un signo esperanzador, en el sentido de que ahora esta
presencia femenina, abrumadora, y en otros tipos de cargos…
gobernaciones, alcaldías… que nos dejan sorprendidas”, dice la psicóloga.
Recuerda, además, que la irrupción de la mujer en las recientes elecciones tiene
antecedentes importantes, como el proceso de movilización feminista y de
mujeres previo al estallido social de 2019, que se expresó en un aumento de la
movilización callejera, en la organización de mujeres y en una expansión del
feminismo.
Pero ¡cuidado! Para Yanina Gutiérrez, el hecho de ser mujer no necesariamente va
a significar que su participación en espacios sociales va a responder a los
estereotipos que se tienen de ella, como alguien conciliadora sensible o pasiva.
Sin embargo, más allá de las formas, dice Yanina Gutiérrez, lo verdaderamente
importante es que sus miradas recojan el sentir de los propios colectivos, grupos y
comunidades que representan, ya sea en todos los espacios políticos. Como dicen
entonces, esto recién comienza.