Caracterizarán situación de vulnerabilidad de habitantes de Quebrada Jaime en Valparaíso

 

Académicos de las universidades Alberto Hurtado y de Playa
Ancha iniciaron investigación en territorio ubicado entre cerros La
Cruz y El Litre, ante posibles riesgos socionaturales. Resultados
podrían ser replicables en zonas similares.

Quebrada Jaime es un territorio representativo de un ambiente de quebradas
costeras, con un proceso intensivo de ocupación mediante asentamientos
irregulares en sectores de pendiente.
Ubicado entre los cerros La Cruz y El Litre, en la comuna de Valparaíso, y con
aproximadamente mil 700 habitantes según el Censo de 2017, este territorio
presenta una precariedad en la construcción de sus viviendas así como en las
condiciones sanitarias y accesibilidad que, junto a otros elementos,
configuran un escenario de vulnerabilidad.
Dicho estado se acentúa cuando se producen procesos naturales como
deslizamientos de tierra, propios de sectores en pendiente, con suelos
pobremente desarrollados y una base rocosa deteriorada.
Es en dicho contexto que el académico de Geografía de la Universidad de
Playa Ancha (UPLA), Raúl Martínez, participa junto a docentes de la
Universidad Alberto Hurtado en una investigación liderada por el geógrafo de
esta última institución, José Miguel Araos, titulada “Situación de
vulnerabilidad frente a riesgos socionaturales de la Quebrada Jaime, comuna
de Valparaíso. Un caso de estudio útil para evaluar su integración en la
planificación territorial vigente”.
“Esta investigación, que se inició en enero de este año y se
extenderá hasta enero de 2022, busca caracterizar la vulnerabilidad
de los asentamientos irregulares emplazados en el sector de la
Quebrada Jaime frente a las amenazas naturales existentes,
tomando en cuenta aquellas características vinculadas a las
condiciones habitacionales y sociales de la población que allí se
ubica. Es importante destacar que el enfoque adoptado en esta
investigación, a diferencia de estudios tradicionales de riesgos
naturales, es otorgar una especial relevancia a la vulnerabilidad, la
cual está estrechamente relacionada con los habitantes del área en
estudio, sus condiciones de vida y también, la percepción que tengan
respecto de vivir en sectores de eventuales amenazas naturales,
como son los deslizamientos de tierra”, explicó el académico UPLA, Raúl
Martínez.
Agregó que, cuando las condiciones sanitarias de la pandemia lo permitan,
tomarán contacto con los habitantes del sector y sus dirigentes, para que los
resultados de la investigación, que se traducirán especialmente en una
cartografía de amenaza, sean construidos con la participación de los
habitantes y dirigentes del sector, y se socialicen con los vecinos.
“Lo anterior permitirá que la comunidad organizada conozca las
condiciones de amenaza en que se encuentran las poblaciones
existentes, como también donde se emplazarán los futuros
asentamientos y, orientar a sus dirigentes locales a tomar algunas
decisiones y medidas adecuadas frente al eventual riesgo que podría
afectarlos”, sostuvo Martínez.

AVANCES

Los investigadores se encuentran generando una importante base de datos
con información del sector en estudio y, especialmente, están desarrollando
un modelo de evaluación de la vulnerabilidad, que incorpora ámbitos como
las características de la vivienda, que considera el análisis de la materialidad,
habitabilidad, tenencia y emplazamiento; las características de la población,
que considera el análisis de la estructura etaria, tejido social; y
características referentes a la gestión del riesgo, que se pueda llevar a cabo,
fundamentalmente, desde lo local, en términos del análisis de la percepción
de los habitantes frente al riesgo, accesibilidad a servicios y gobernanza
local.
La idea, afirmó el profesor Martínez, es enriquecer el enfoque de análisis de
los riesgos naturales, desarrollar una propuesta metodológica, que aporte a
mejorar la planificación territorial y la gestión de riesgo, esto es, por
ejemplo, que contribuya a perfeccionar los estudios fundados de riesgo, que
son parte de la elaboración de los Planes Reguladores Comunales,
incorporando las múltiples dimensiones de vulnerabilidad y que pueden ser
consideradas en similares contextos socioterritoriales.