La comuna de Las Condes ha sido una de la más afectada en el ámbito laboral, ya que
concentra el 50% del total de edificios de oficina de las zonas más golpeadas por el virus
COVID-19.
La propagación sin precedentes del virus COVID-19 ha paralizado
gran parte del mundo y de Chile. Si bien, muchas compañías adoptaron opciones de
teletrabajo, el retorno a las oficinas es algo que se espera. Para volver al funcionamiento
normal, se requiere una serie de medidas preventivas que apunten a continuar con el
cuidado de la salud personal. El equipo de Research de CBRE Chile realizó un estudio
sobre el panorama para el retorno al mundo laboral.
Gran parte de las comunas que estuvieron bajo cuarentena total la semana pasada (Las
Condes, Vitacura, Lo Barnechea, Providencia, Santiago y Ñuñoa), acogen a
aproximadamente 540 edificios de oficinas que, en su conjunto suman un total de 4,4
millones de m² de espacio útil de oficina.
Las zonas más afectadas por este virus constituyen el principal distrito financiero a nivel
nacional, y medidas como la cuarentena suponen una paralización de actividades que los
impactaría directamente.
Al cierre del 1° trimestre del año, se observó una desaceleración de la actividad de
arriendo, sumando 15.217 m 2 de absorción neta, un 54% por debajo de la registrada al
mismo período del año anterior, y un 70% menor al 4T 2019. Si bien, la crisis social y
sanitaria han sido muy incidentes en los resultados de este trimestre específico, esta
desaceleración también es un problema de arrastre que responde a la escasa oferta
disponible que estamos viendo desde hace un par de años, y que es producto del
retroceso en la producción de nuevos edificios.
La comuna de Las Condes es una de las más afectadas en términos laborales, esto
debido a su concentración del 50% del total de edificios de oficina, la cual alberga a un
volumen de 220.000 usuarios aproximadamente, seguido por Providencia con 98.000 y
por Santiago Centro con 74.000. El 30% de los usuarios de estas comunas más afectadas
pertenecen a rubros de inversiones y servicios financieros.
El barrio El Golf, es uno de los centros de oficina que aglomera más gente, contando con
nueve manzanas dentro de su territorio y una concentración superior a 10.000 personas
por manzana. Por otro lado, el submercado de Nueva Las Condes tiene cerca de 30
edificios de oficina y una superficie útil total de 480.000 m 2 .
La senior research manager de CBRE, Ingrid Hartmann, comentó que uno de los mayores
desafíos que plantea el retorno a las oficinas está en los traslados y las posibles
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aglomeraciones en el uso del transporte público, e indicó que en ese sentido es de vital
importancia flexibilizar los horarios de la jornada laboral, de modo de diferir las horas
punta y así poder mantener la distancia necesaria para evitar la propagación del virus.
“Dependiendo de cada oficina será relevante definir protocolos de sanitización específicos
a la actividad que realizan, y por sobre todas las cosas, mantener activas y transparentes
las líneas de comunicación internas de modo de crear conciencia de la importancia, tanto
de las acciones individuales como colectivas”, explicó Ingrid.
Además, aseguró que si bien, hay medidas rápidas y sencillas que pueden ser adoptadas
por los mismos usuarios en conjunto con el empleador, existen otras más estructurales
aplicables al espacio físico, como la adaptación de salas de reuniones, implementación de
elementos protección en estaciones de trabajo con atención a público, e incluso cambios
en el layout de las oficinas para promover el distanciamiento.
Según Ingrid, todas las medidas llevan a repensar los espacios de trabajo tradicionales y
seguir aprovechando los avances logrados en términos de teletrabajo. “Es recomendable
que el retorno sea progresivo, y que la ocupación de las oficinas vaya retornando a la
normalidad en la medida en que la tasa de contagios retroceda. Para esto, hay empresas
que han establecido sistemas de turnos, o que incluso muestran preferencia por mantener
el teletrabajo”, comentó la senior research manager de CBRE.
Asimismo, Ingrid puntualizó que “se debe priorizar una cultura colectivista que proteja y
responda, de forma orgánica y unida a cualquier evento que comprometa a las personas
que ahí trabajan”.
Por lo tanto, en el mediano y largo plazo, el desafío de las oficinas estará enfocado en
términos de la adaptación de los espacios de trabajo y la operación interna de éstas
mismas, en cuyo análisis toman relevancia las áreas de Facility Managment y Project
Managment, quienes proyectan el 2020 como “un año de profundas transformaciones en
la forma de trabajo tradicional”.