El accidente más habitual en esta época estival es la torsión de tobillo y pie, seguido por
caídas con lesiones en las extremidades superiores.
Durante el verano y las vacaciones, los niños les dan la
bienvenida a muchas actividades al aire libre; deportes y juegos que disfrutan especialmente en
esta época del año. Sin embargo, es común que sufran accidentes mientras los practican. El
médico José Monasterio, traumatólogo pediátrico de Clínica Bupa Santiago, explicó cuáles son
estos accidentes, como se tratan y cómo prevenirlos.
“El accidente más habitual en la población infantil durante el verano es la torsión del segmento
tobillo – pie, que produce esguinces o fracturas. En segundo lugar, está la caída a nivel con
lesión de la extremidad superior de apoyo, presentando fracturas de antebrazo o codo”, contó
el especialista.
Agregó, que el uso de camas elásticas se ha convertido en un factor de riesgo: “Cada vez vemos
más pacientes que sufren accidentes en ellas, donde la gravedad de las lesiones puede ser muy
variable. Muchos de ellos han requerido hospitalización y la resolución quirúrgica de sus
lesiones”, aseveró el traumatólogo pediátrico de Clínica Bupa Santiago.
Cómo se tratan
En la mayoría de los casos, estas lesiones se resuelven con tratamientos no quirúrgicos y en
forma ambulatoria. “Luego de su diagnóstico en el servicio de urgencia, la mayoría de los casos
– además de la indicación de reposo del área comprometida y analgésicos – se tratan con
férulas, valvas o yesos para luego continuar sus controles en forma ambulatoria”, afirmó
Monasterio.
Asimismo, en aquellos casos donde se requiera hospitalización, el experto comentó que el
afectado queda a cargo de un traumatólogo especializado, el que estará a cargo del
procedimiento ortopédico o quirúrgico requerido. En caso que el accidente sea de gran
magnitud y la vida del paciente esté en riesgo, el niño será derivado a la Unidad de Cuidados
Intensivos, quedando al cuidado de un equipo multidisciplinario altamente capacitado.
Cómo se pueden prevenir
Los accidentes que provocan esguinces de tobillo, fracturas de pie, antebrazo y codo, son
difíciles de prevenir, ya que son parte de la actividad habitual de la población infantil.
Sin embargo, diferentes son los casos de actividades que requieren la supervisión de adultos,
como por ejemplo, el uso de camas saltarinas o máquinas de ejercicio. El objetivo de la
supervisión es prevenir las lesiones, realizando acciones específicas y no solamente la
observación.
“Las camas elásticas deben tener malla protectora de una altura adecuada y cerrada en toda su
extensión – el acceso debe ser cerrado luego de entrar el niño –. Uno de los requisitos más
difíciles de cumplir es que salten solos y no en grupo, ya que el riesgo de lesionarse producto de
golpes entre ellos, o caídas de uno sobre otro, es muy alto”, aseguró el traumatólogo.
Por su parte, Clínica Bupa Santiago cuenta con un equipo integral de profesionales para atender
este tipo de accidentes en todas sus dimensiones: “Habitualmente consultan primero en la
unidad de emergencia, la que cuenta con equipo de traumatólogos y pediatras las 24 horas del
día. Dependiendo de los órganos comprometidos y la magnitud de las lesiones, se dispone de
equipos de especialistas de llamada; traumatólogos pediátricos, cirujanos, neurocirujanos,
oftalmólogos, otorrinos, entre otros”, agregó el traumatólogo pediátrico de Clínica Bupa
Santiago.