Las oficinas comerciales representan el 40% del consumo de energía mundial, por lo mismo, es importante conseguir herramientas que ayuden a disminuir la contaminación y logren mejorar la productividad de un recinto.
Las políticas de eficiencia en lugares de trabajo, dan la oportunidad a los países de reducir su uso energético y, al mismo tiempo, conseguir otro tipo de mejoras, como el bienestar físico y sicológico de sus colaboradores, mayor productividad y nuevas ofertas de trabajo.
A nivel mundial los establecimientos comerciales representan el 40% del consumo de energía, esto llama a que actualmente el sector de la construcción implemente iniciativas y mecanismos que vayan acorde a la política climática, generando un menor gasto de recursos.
Lograr la eficiencia de un recinto no es tarea fácil, sin embargo, los Integrated Facility Services (IFS), pueden ser la solución, consiguiendo que un inmueble entregue todo su potencial: “Al externalizar servicios, logramos optimizar la coordinación, gestión y recursos, reduciendo el gasto energético y generando mejoras en la calidad y productividad de los trabajos. El IFS busca aseguran la continuidad operacional a todos nuestros clientes mediante una mejora en los servicios externos, reportes y KPI´s entregados por nuestro Site Manager”, así lo declaró Marcelo Larrañaga, director de ISS Chile, empresa líder de prestación de servicios en el país, con más de 40 años de experiencia en el rubro.
Pero, ¿cómo mejorar los sistemas que ya existen? Estos son seis pasos para fomentar el ahorro energético y conseguir que un recinto trabaje acorde a las políticas climáticas:
1. Adquisición de equipos más eficientes: Cuando un IFS sustituye un dispositivo obsoleto, estos deben estar clasificados según el sistema eléctrico de cada país. También se debe considerar el contratar a empresas de reciclaje cuando se necesite desechar un aparato.
2. Contratación de proveedores ecológicos: Al momento de trabajar con empresas externas, los IFM deben investigar y dar preferencia a aquellas compañías que lleven a cabo prácticas y protocolos medio ambientales, que acrediten el ahorro y cadenas de suministros más ecológicas.
3. Uso de buenos sistemas de gestión de edificios: Tener un sistema de gestión integral y moderno de la oficina, contribuye al ahorro de energía y a la mejora del entorno para los ocupantes. Instalar un software computacional que analice datos y ofrezca herramientas que faciliten la gestión energética, ayudarán a mantener el costo y la capacidad equilibrada dentro del establecimiento.
4. Análisis de los equipos que deben utilizarse: Los Integrated Facility Services pueden supervisar, analizar y reubicar los puntos de calefacción, ventilación y aire acondicionado, así se conseguirán temperaturas ideales para los colaboradores, logrando el funcionamiento óptimo del sistema operativo y alargando su vida útil.
5. Construcción, uso y renovación de edificios de acuerdo con las normas ambientales: Cada país tiene su norma medioambiental, pero sistemas como Leadership in Energy and Environmental Design de Estados Unidos, Fitwel, que opera en parte Europa, y Bulding Research Establishment Environmental Assessment Method de Reino Unido, son algunos de los métodos que ayudan a diseñar y gestionar lugares de trabajo más amigables. Cuantos más gestores se respeten, más eficiente será el complejo inmobiliario.
6. Formación de su personal: En un futuro los edificios serán cada vez más tecnológicos, esto hará que se mejore la interacción entre las personas, ahorrar tiempo, ofrecer mejor entorno de trabajo y hacer que los activos funcionen de manera más eficiente. Lo anterior es un desafío donde los IFS deben adaptarse a los avances y adquirir habilidades adecuadas para su desarrollo e implementación.
Con pequeños, pero importantes cambios podemos contribuir y fomentar el ahorro de energía, desafío cada vez necesario para detener, de algún modo, la contaminación medioambiental y sus efectos en el planeta.