Senadora detalló los avances que implica la entrada en vigencia de la normativa que regula las torres de antenas para celulares.
A partir de este lunes entró en vigencia la nueva Ley de Torres Soportes de Antenas, la cual entrega una serie de herramientas de participación a las personas cuyas viviendas se encuentren a cierta distancia de estas estructuras para celulares. El avance que significa esta normativa fue celebrado por la senadora Lily Pérez, quien destacó los principales beneficios que ésta traerá.
La parlamentaria sostuvo que: “Esta nueva ley pone fin a la arbitrariedad de las empresas de telefonía celular y entrega herramientas de participación a la comunidad. A partir de hoy los vecinos si tendrán voz y voto al momento de permitirse la instalación de una de estas antenas que, en algunas ocasiones, han inundado sectores de nuestra V región. En diversas comunas de las provincias de Quillota, Petorca, Marga Marga, San Felipe y Los Andes, se repitieron casos en que los vecinos se unieron para impedir la instalación de una antena, pero casi en la totalidad de los casos no lograron impedirlo o percibir alguna indemnización”.
“Esta Ley busca dar una mayor protección y participación a la comunidad. Los vecinos y municipios ya no serán meros espectadores. Ahora sí podrán tomar decisiones previas a la instalación y ser parte activa en este proceso”, afirmó Lily Pérez.
La senadora -en su mandato como diputada, en el año 2000- presentó un proyecto de ley que buscaba regular la ubicación de las torres, expresó que por medio de esta normativa “los municipios podrán determinar las zonas saturadas, donde no podrán existir más de dos antenas dentro de un radio de cien metros a la redonda, y las
zonas sensibles; que son aquellas donde existen centros hospitalarios y de salud, hogares de ancianos, jardines infantiles y salas cuna, lo que significa un gran avance en el cuidado de la salud de la población”.
En lo que respecta a las antenas ya existentes en las zonas saturadas, éstas deberán agruparse en una sola torre, mimetizarse con el entorno, o compensar a los vecinos con obras de mejoramiento público por un valor equivalente al 50% del costo de su construcción. Esta situación cambia en el caso de las zonas sensibles, donde sólo podrán permanecer dependiendo de la distancia que mantengan con los recintos protegidos.
Cabe destacar que la normativa actual se ubica entre las más exigentes a nivel mundial y limita la potencia de una antena a tal punto que es en promedio diez veces más baja que lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud.