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Doctora Marisol Belmonte, académica del Departamento de Medio Ambiente, detalló los
beneficios que podría traer esta iniciativa para contrarrestar los efectos de la escasez.

Frente al aumento exponencial de la población y los efectos del cambio climático, el agua se
ha visto afectada por su alto consumo, poca disponibilidad y contaminación, lo que ha
intensificado su escasez.
Ante este escenario, se requiere de manera urgente, según la académica del Departamento
de Medio Ambiente de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Playa Ancha, Marisol
Belmonte Soto, la búsqueda de nuevas fuentes de este recurso hídrico para contrarrestar
estos efectos.
Este tema fue abordado por la doctora en Ciencias Ambientales con mención en Sistemas
Acuáticos Continentales en el ciclo de charlas “Viernes de Cultura + Ciencia” del programa
Explora, que se realiza en el Museo Fonck de Viña del Mar.
“Va a haber un punto en que sí se va a tener que buscar alternativas porque ya el
recurso (hídrico) es cada vez más escaso sobre todo con el cambio climático, la
desertificación está avanzando hacia la zona central de Chile, entonces, sí se va a
requerir tener nuevas fuentes. Ese desafío tendrá que ser de todos y del Estado”.
En esa línea, propuso el uso de aguas residuales no solo como fuente hídrica, sino que
también como fuente de potenciales otros recursos. “Uno es el agua que podría ser para
riego, otro para agua potable pensando en la potabilización, pero también está la
energía dependiendo del tratamiento que se les haga a esas aguas residuales y está el
uso de fertilizantes para suelo”. Gran parte de esos usos ya se están haciendo de alguna
manera en Chile, a excepción del utilizado para consumo humano, detalló la integrante del
Grupo de Investigación UPLAguas.
Respecto a la generación de energía a partir del tratamiento anaerobio de las aguas
residuales, afirmó que “sí se está haciendo en Chile, en el caso de Santiago en las
plantas de tratamiento de aguas residuales que son de Aguas Andinas, que ya no se
denominan plantas de tratamiento sino como biofactorías, como son La Farfana y el
Trebal-Mapocho. A partir de ellas se obtienen estos recursos, ejemplo es la energía, el
metano. Lo que no tenemos es el uso de potabilizar el agua que se genera, eso no, y
eso se podría hacer”.


Marisol Belmonte recalcó que, así como se tiene que diversificar la generación de energía, lo
mismo debería hacerse para el recurso hídrico.
En ese sentido, dio cuenta de experiencias de países como Singapur, que tienen diversificado
el suministro de agua potable, en donde una parte proviene de las aguas lluvias, otra de
desalinización del agua de mar y otra de las aguas residuales. En este último punto se espera
que para el 2060, más del 50% del suministro de agua en este país provenga de las aguas
residuales urbanas, dejando planteada la interrogante: ¿Será posible, entonces, utilizar las
aguas residuales como una nueva fuente de recurso hídrico en Chile?