Menu

 

 

 

 

A+ A A-

 

La presidenta de la Comisión de Educación del municipio recalca que las cifras expuestas en el último Congreso Chileno de Pediatría son alarmantes: Un estudio, hecho a estudiantes chilenos de segundo medio, evidenció que un 27% de los jóvenes ha bebido alcohol antes de los 13 años de edad, y el 29% de esos alumnos ha consumido marihuana.

“Los jóvenes y niños son el futuro, por eso veo con mucha preocupación el alto nivel de consumo de alcohol y drogas que hay entre los estudiantes del país”. Con esas palabras Macarena Urenda, concejala y presidenta de la Comisión de Educación de la Municipalidad de Viña del Mar, expresó su inquietud frente a los índices expuestos en el 58° Congreso Chileno de Pediatría, realizado la semana pasada en Antofagasta.

En esa oportunidad, se mostró el resultado de un estudio elaborado por expertos islandeses que tomó a unos ocho mil estudiantes que cursan segundo año medio, de seis comunas de la Región Metropolitana. Urenda subrayó que “los resultados de esas entrevistas muestran que tenemos que hacernos cargo de nuestros alumnos, ya que un 27% de los encuestados afirmó que han tomado alcohol antes de los 13 años, y además un 29% declaró que ha probado marihuana”.

“Tanto el Ministro de Salud como el presidente de la Sociedad Chilena de Pediatría, sostuvieron en ese congreso que se deben tomar medidas y realizar un trabajo mancomunado con diversos sectores para poder revertir estos índices”, sostuvo la edil.

Por ello, la concejala viñamarina señaló que “es importante que, cuanto antes, se implemente el exitoso modelo islandés de prevención de consumo de alcohol y drogas en los colegios de la comuna de Viña del Mar. Cabe señalar que el modelo está siendo aplicado en su fase de prueba en otras comunas del país, pero es relevante que a la brevedad pueda estar también en los establecimientos educacionales de Viña del Mar”.

La presidenta de la Comisión de Educación de la Municipalidad de Viña del Mar agregó que “este modelo islandés usa encuestas periódicas a los alumnos para conocer sus niveles de riesgo y consumo de drogas y alcohol, y en base a ello poder tomar la mejores medidas preventivas”.

“Es interesante también cómo el modelo trabaja la prevención, conceptualizándola por ejemplo en mantener ocupado a los estudiantes en otras actividades y no solamente en prohibir, ya que esa fórmula por sí sola no ha dado buenos resultados”, dijo Macarena Urenda.