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El especialista en ingeniería medioambiental y académico de la Universidad de Santiago de Chile, Dr. Luis Díaz Robles, afirma que la medida debe implementarse pese a que la Asociación Gremial de Industriales del Plástico haya advertido un eventual impacto sanitario, producto de que gran parte de la población las utiliza para almacenar basura. El especialista hace hincapié en que el daño que provoca en los océanos y en las especies es mayor, producto de su difícil degradación. “Incluso, sería conveniente proponer la prohibición de las bolsas plásticas tanto en el territorio continental como en el insular”, enfatiza.

En su última presentación ante la Organización de Naciones Unidas (ONU), realizada el 20 de septiembre de este año, la Presidenta de la República, Michelle Bachelet, anunció un proyecto de ley que buscará prohibir el uso de bolsas plásticas en las 102 comunas costeras del país. Sin embargo, desde la Asociación Gremial de Industriales del Plástico (Asipla), señalaron que la medida podría provocar un efecto indeseado ya que, según una encuesta de Adimark de 2014, el 94% de las personas utiliza estas bolsas para botar basura. De prohibirlas, advirtieron, “muchos ocuparán cajas, lo que será un retroceso y puede tener un impacto sanitario”.

Para el doctor en ingeniería medioambiental y académico de la Universidad de Santiago de Chile, Dr. Luis Díaz Robles, “en vez de oponerse, el gremio debiese generar soluciones y sumarse a esta oportunidad, generando más plástico biodegradable en bolsas de colores, para darle una solución a las personas”.

Para el especialista, el daño que causa el plástico tanto en los recursos naturales como en la flora y fauna, al contaminar los océanos y generar la muerte de especies producto de su difícil degradación, no es la única razón que hace urgente que la norma se implemente. Advierte que también se provocan problemas ambientales cuando la bolsa que almacena la basura no se destruye, ya que los desechos siguen adentro del recipiente y al no generarse metano, los residuos no se estabilizan.

“Al principio, las personas no tienen la costumbre porque falta cultura, pero en un tiempo ya se acostumbran y van a comprar con bolsas biodegradables o de género. Eso es muy apreciado por la comunidad”, señala en alusión al caso de Pucón, la primera comuna que comenzó a implementar esta medida.

En ese sentido, y aunque considera que la ley debe implementarse de manera paulatina para inculcar la cultura del reciclaje en la población, indica que “sería conveniente, incluso, proponer tanto en territorio continental como insular la prohibición de las bolsas plásticas”. En ese sentido, llama a observar el ejemplo de la comuna de Las Condes, donde se restringe el expendio de bolsas plásticas.

“Hay bolsas que se venden en supermercados para la basura y, si bien no está implementado el reciclaje con bolsas de distintos colores, con la ley de reciclaje estamos avanzando en esa dirección”, concluye.