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La psicóloga social organizacional y académica de la Universidad de Santiago de Chile, Ursula Schulz, advierte que solo disminuir el tiempo de trabajo y seguir bajo el modelo tradicional puede terminar provocando “una mayor carga laboral en menos horas”. Por eso, propone que la iniciativa considere que los trabajadores sean evaluados por los resultados que obtienen, sin importar en qué momento realizan sus labores.

La diputada del Partido Comunista, Camila Vallejo, presentó un proyecto de ley que busca reducir la cantidad de horas de trabajo semanales, pasando de 45 a 40, sin que esto afecte la remuneración de los trabajadores.

La psicóloga social organizacional y académica de la Universidad de Santiago de Chile, Ursula Schulz, valora el espíritu de la iniciativa –a su juicio, “generar un buen balance entre la vida y el trabajo”-. Sin embargo, advierte que “solo reducir las horas y seguir trabajando de la misma forma en que lo hacemos no significa necesariamente una disminución del estrés y la presión. También, puede significar una mayor carga de trabajo en menos horas”.

Por eso, la directora ejecutiva de la Fundación de Egresados y Amigos (FUDEA) del plantel, que realiza talleres de empleabilidad y proporciona asesoría en temas laborales, sostiene que se la iniciativa parlamentaria también debe considerar innovaciones en el ámbito del trabajo que posibiliten un cambio cultural y que este, a su vez, asegure la productividad en menos horas.

En primer lugar, la académica de la Escuela de Psicología apunta a “trabajar en horarios flexibles”. “Con horarios flexibles, un trabajador podría llegar más tarde al trabajo porque salió a correr en la mañana, por ejemplo”, argumenta.

“También, puedes impactar socialmente en otros aspectos, como que la persona pueda salir en un a una hora distinta de la del pick de tráfico vehicular”, complementa. “Se podría repensar la ciudad de acuerdo a las necesidades individuales y valorando la calidad de vida de los ciudadanos”.

En segundo lugar, propone “que quienes están a cargo de la toma de decisiones piensen en el trabajo como una gestión por metas u objetivos, de manera que la persona sea evaluada no por la cantidad de horas que estuvo sentado en su silla, sino por sus resultados”.

Para que ambas iniciativas funcionen, Schulz indica que es importante determinar una hora en la que todo el personal esté presente durante el día, de manera que se puedan coordinar las acciones que se deben llevar a cabo.

“El proyecto debiera contemplar una regulación de ese sistema para que no se caiga en abusos, porque hay que pensar que para que un sistema con horarios flexibles y gestión por metas funcione, tiene que haber confianza entre los trabajadores”, sostiene.

“Para gestar este cambio cultural, el proyecto debiera regular los horarios, la flexibilidad y cómo se va a implementar una gestión por metas”, insiste.
De acuerdo a la psicóloga, “hoy, la productividad es bastante baja para la cantidad de horas que trabajamos. Ese es un problema mucho más sistémico, que no tiene que ver con aspectos individuales”.

“La productividad no se remedia con más trabajo, sino con trabajar mejor, optimizando o gestionando mejor el tiempo. Reduciendo la cantidad de horas se pueden obtener mejores resultados si se realizan planificaciones diferentes a las que tenemos hoy”, agrega.

Finalmente, advierte que “trabajar más horas puede, incluso, impactar negativamente, porque se necesita un equilibrio entre la vida y el trabajo para desempeñarse mejor”.