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Por Tomás Garrido. 

Hace no más de 3 meses David Bravo señaló a Radio ADN que “el grueso de la comisión piensa que volver a un sistema de reparto, como fue una de las propuestas, no es una buena idea”, refiriéndose al trabajo de la comisión presidida por él mismo que encargada de estudiar la situación previsional de Chile y entregar propuestas, hizo públicos sus resultados a fines de septiembre.

La respuesta de Bravo viene a adelantar las propuestas de la comisión, la que lejos de dar respuesta a las verdaderas problemáticas de los chilenos en materia de previsión, sólo pretende profundizar un modelo que se encuentra totalmente desprestigiado: el de las AFP.

Dentro de las medidas que sugiere la comisión, se encuentra el aumentar la edad de jubilación de las mujeres a 65 años, sin hacer mención a la urgencia de superar la brecha de remuneraciones que aún existe entre ambos sexos. También sostiene la necesidad de establecer un monto del 4% de imposición a cargo del empleador, sobre el cual además se cobra comisión de administración por parte de las AFP.

Otro de los puntos tiene relación con el incremento del pilar solidario, es decir el aporte estatal a quienes poseen bajas pensiones o bien ninguna, además de continuar con la obligatoriedad de cotizar de los trabajadores a honorarios (manteniendo el impuesto del 10% por supuesto).

Estas medidas son solo un ejemplo de las 58 sugeridas por la comisión, las cuales van en directo rescate de un modelo de previsión que ha fracasado en el objetivo de entregar una jubilación digna a los chilenos y chilenas. En esta línea, Fundación Sol ha señalado, usando datos de extraídos de la Superintendencia de AFP, que en octubre de 2015 los jubilados con pensiones pagadas por AFP de 152.000 pesos o menos corresponden al 87,5% de hombres y 93,7% de mujeres (respecto del total de jubilados).

En consideración a lo anterior y volviendo a la declaración del sr. Bravo en el marco del trabajo de la comisión ¿Para quién no es buena la idea de volver a un sistema de reparto? Bueno, por supuesto que para las empresas que se financian mediante los fondos administrados por las AFP no es buena idea, pero para hombres y mujeres que reciben una pensión miserable ¿es una mala idea?

Revisemos otros datos. Según el INE, para el año 2014 aún existían poco más de 500.000 trabajadores ocupados con 65 años o más. Si existiera un sistema de reparto estos hombres y mujeres podrían jubilarse con una pensión equivalente al 70% de su sueldo, en lugar de tener que continuar trabajando debido a que su pensión actual corresponde solamente al 30% de este. Insisto ¿Para quién es mala idea?

Puede que sea mala idea para Cencosud, que para enero del 2015 recibió cerca de mil millones de dólares en inversiones, o para Falabella que a la misma fecha estaba recibiendo cerca de 500 millones más. Entonces me pregunto señor/a lector/a, de dónde vendrá ese dinerillo que las casas comerciales facilitan gustosamente en avances en efectivo. Del mismo modo, también ha de ser mala idea para los políticos financiados por Penta, que para agosto de 2014 recibió por concepto de inversión la módica suma de 572 millones de dólares. En definitiva terminar con el sistema de AFP debe ser una terrible idea para estas “PYMES”.

Con los pocos datos que he expuesto, no hay que ser un economista para saber quiénes consideran una mala idea volver a un sistema de reparto. En síntesis la honorable comisión Bravo ya ha definido sus 58 propuestas, y ninguna viene a dar una respuesta verdadera a la problemática de las pensiones. Este sistema funesto que fue instalado en 1981, después de 35 años continúa sosteniéndose en promesas vacías de pensiones para el disfrute.

Las pensiones de hambre que brindan las AFP vienen a ser un pequeño pellizcón para una ciudadanía que cada vez está menos dormida, y que ha de entender que la responsabilidad de cambiar este sistema recae sobre sus hombros. Porque en definitiva, para las grandes empresas y los actuales honorables políticos, entregar pensiones dignas siempre será una mala idea.

Por:Tomás Garrido.