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La diputada de Renovación Nacional por la Región de Valparaíso interior, Camila Flores, se reunió con el ministro de Educación Gerardo Varela para solicitarle que aplace por un año la entrada en vigencia de la Ley de Inclusión Escolar en la zona, luego de que detectara serias anomalías.

La cita se desarrolló este miércoles en la biblioteca del Congreso Nacional, a la que también asistieron el presidente del Consejo Regional de Valparaíso (Core) Percy Marín, el también Core Roy Orellana y un grupo de padres y apoderados.

En la ocasión, la parlamentaria RN explicó a la autoridad que existen graves falencias en la normativa que podría generar un grave perjuicio para los estudiantes de la zona, las que esperan ir subsanando en el lapso de un año.

“Lo que acordamos es que vamos a trabajar mancomunadamente y yo voy a liderar un proceso para junto a los padres y apoderados buscar alternativas desde el punto de vista político, así como también el respaldo de los parlamentarios de, ojalá, todos los parlamentarios de la región de Valparaíso y se puedan sumar a que se aplace la implementación de la Ley de Inclusión por un año para poder ir subsanando una serie de errores”, sostuvo.

En ese sentido, la parlamentaria explicó que en la normativa “existe una serie de errores desde el punto de vista legal, del espíritu de la Ley y hasta tecnológico”.

Uno de los ejemplo que entregó la legisladora es que “tenemos una complejidad territorial enorme. Somos una región muy grande con muchas comunas que tienen una ruralidad importante y cada provincia muy distinta respecto de la otra. Por ejemplo en Petorca las distancias para llegar a un colegio donde una familia quedó uno de los niños de la familia y la distancia para que el otro hijo llegue a otro colegio, es prácticamente imposible de cumplir (…) La región en sí es muy compleja desde el punto de vista geográfico y de los requerimientos que tiene cada una”.

“Otra de las falencias, desde mi punto de vista más grave, es que cuando dos niños que son hermanos solo de padre o bien, sólo de madre, la Ley a ellos no les garantiza que queden en el mismo colegio, a diferencia de lo que ocurre con los hermanos de mismo padre y madre. Es decir existe una discriminación tremenda por el solo hecho de tener un apellido distinto”, agregó.

Otro inconveniente que sufrirán los alumnos, en este caso de séptimo y octavo básico, es que “nada les garantiza que vayan a seguir estudiando en su mismo colegio durante la educación media, porque ellos van a tener que salir y postular en esta especie de tómbola que elige al azar qué alumno sí y qué alumno no, porque está entregado a la suerte”.