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El Año Nuevo Chino (también llamada Fiesta de la Primavera), es la fiesta más popular,
distintiva y colorida del país oriental. Constituye no sólo una muestra carnavalesca de
bendición y gastronomía, sino también un reflejo de creencias, deseos y aspiraciones de la vida
social y cultural de China. Durante los días previos al festejo, que este año comienzan el 5 de
febrero, gran parte de los 1.400 millones de habitantes del país regresan a su lugar de origen
para celebrar con sus familias, provocando la migración de personas más grande del mundo.
En las vísperas de la Fiesta de la Primavera todas las familias decoran sus puertas y ventanas
con mensajes de buenos deseos. Los nianhong (su nombre en chino) han llegado a ser una
forma de expresión literaria y poética de China, caracterizada por palabras bien ordenadas,
concisas e ingeniosas.
El caracter que predomina en la decoración es el “Fu”, cuya significancia se traduce en
bendición, felicidad y buena suerte. Éste a menudo se pega invertido teniendo como base un
juego de palabras: en China la palabra "al revés" se pronuncia “dao” (倒, Pinyin: dào) y “dao”
significa "llegar". Por lo tanto, si se pega al revés, "Fu" significará "la buena suerte llega". Este
concepto es un elemento fundamental por tradición y suele plasmarse en caligrafía o papel
recortado, destacando siempre el color rojo en todas sus versiones.
El rojo posee mucha relevancia para los chinos, ya que constituye el color principal en las
ocasiones solemnes como el Año Nuevo Chino, una boda tradicional o un cumpleaños. En
ciertas expresiones chinas tiene el significado simbólico de la belleza, la hermosura y el amor.
Además, en relación a la vida, el rojo significa vivir en prosperidad y feliz, en cuanto a un
negocio es sinónimo de abundancia. Por ello en las bodas, cumpleaños y el Año Nuevo,
siempre se utiliza el rojo para atraer el crecimiento y la felicidad.
En cuanto a los alimentos, hay que destacar que la cena familiar en la víspera del Año Nuevo es
considerada la comida más importante del año. Las familias completas se sientan alrededor de
la mesa y disfrutan de la comida y el tiempo juntos. Los platos que en su cultura tienen un
significado de suerte se deben incluir en la cena, como pescado, el que en su pronunciación en
chino mandarín suena como “sobra”, lo que cobra importancia si se considera que a los chinos
les gusta tener un superávit al final del año, porque piensan que, si han conseguido ahorrar,
recibirán el próximo año con mayores augurios de abundancia.
Dentro del menú, destacan además el pastel de arroz glutinoso y los ravioles, también
conocidos como jiǎozi (饺子); una suerte de empanaditas rellenas de carne, pescado y/o
mariscos con múltiples ingredientes y métodos de preparación. Aunque se consumen todo el
año, es tradicional comerlos durante la medianoche del Año Nuevo Chino.
Otra de las costumbres es el intercambio de regalos. Los sobres rojos para obsequiar dinero es
una de las principales tradiciones y se cree que atrae la buena suerte; un regalo cada vez más
común sobre todo entre los más pequeños de la familia. Esto se suma a los espectáculos de
fuegos artificiales que se lanzan a medianoche cuyo propósito es espantar las malas energías.
En esta época las personas se preocupan de dejar todo lo malo atrás para así sentirse
preparadas para absorber todo lo bueno y prometedor que trae la llegada de la segunda luna
nueva después del solsticio de invierno. Por esta razón, es común ver a la gente comprarse

ropa nueva y acudir a la peluquería a renovar su peinado. También es costumbre saldar deudas
y resolver desacuerdos para poder comenzar el nuevo ciclo libre de cualquier anclaje negativo
del pasado.
Hay un dicho popular en el gigante asiático que dice Chújiù-yíngxīn (除旧迎新) -deshacerse de
lo viejo para hacerle espacio a lo nuevo- lo que reafirma el sentimiento colectivo de
renovación y la necesidad de recibir el nuevo año de la mejor manera, en esta ocasión
prepararse para la bienvenida del Cerdo de Tierra.
La llegada del año del Cerdo marca el final de un ciclo de rotación de los doce animales del
zodiaco chino, que comenzará nuevamente en enero de 2020 con el año de la Rata. Este es un
periodo para reflexionar sobre los once años pasados y para prepararse para el nuevo ciclo
que se inicia. La benevolencia del Cerdo se siente en muchas áreas a lo largo de 2019, donde
todas las buenas voluntades y la motivación se renuevan y fortalecen.
Para este 2019 se espera un ambiente festivo y de relajación generalizada, donde todos los
signos del calendario chino pueden esperar un año feliz. Sin embargo, es importante no
confiarse por la sensación de abundancia y mantener la atención en las finanzas personales. En
este sentido, el elemento Tierra tiene el efecto de estabilizar las energías a menudo alegres y
efímeras, propias del año del Cerdo.