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Tres razones importante para hablar de tu vagina



Aunque la palabra “vagina” a muchas mujeres les haga ruborizarse, es hora de que empecemos a hablar de ella sin vergüenza. Un estudio reciente demostró que la mayoría de las mujeres saben muy poco sobre su vagina y cómo cuidarla. ¿Qué tanto saben las mujeres latinas con respecto a la salud vaginal?

Si sientes que sabes poco, no te preocupes pues no eres la única. Cuando quieren hablar de su vagina, muchas mujeres dicen “allá abajo” o le ponen nombres graciosos y algunas veces vulgares. Y cuando quieren hablar de su período, dicen “esos días”. Eso es una muestra de que aún tienen mucho por descubrir sobre la vagina, y muchos tabúes por romper. ¿Porqué le temen tanto a mencionar por su nombre las diferentes partes y manifestaciones de nuestro aparato sexual reproductivo?

En un estudio realizado en línea en agosto de 2009 por Harris Interactive para una compañía que fabrica productos de higiene femenina, se entrevistaron 1607 mujeres en Norte América para conocer lo que saben y lo que hacen con respecto a su cuidado vaginal. En el estudio se encontraban también 208 mujeres latinas.

Lo interesante es que la mayoría de las mujeres entrevistadas dijeron que no les gusta la manera como se maneja el tema de nuestra salud vaginal en la sociedad. Por ejemplo, es más común hablar del aparato reproductivo del hombre abiertamente que del de las mujeres. Cuando se habla de la impotencia o disfunción sexual masculina nadie se sonroja, pero cuando se te cae el paquete de toallas higiénicas en medio de la oficina, quisieras gritar “¡trágame tierra!”.

Y las latinas estan en el grupo de las que quieren romper con estos tabúes, pues el 73% de las latinas entrevistadas expresó que les gustaría que se empezara a hablar de estos temas abiertamente. El problema parece ser que aún no nos atrevemos a hacerlo, pues el 43% de las latinas dijo que aún no se sentían preparadas para empezar a hablar de su salud vaginal con naturalidad.

¿Porqué? El sentimiento de vergüenza sigue siendo muy fuerte y, al parecer, las mujeres que hablan abiertamente de su vagina son consideradas como promiscuas o vulgares. Más de la mitad (57%) de las latinas piensan que su salud vaginal es un asunto privado. Y el 25% reconoció que no se atrevían a hablar de este tema ni con sus amigas, y mucho menos con sus padres.

Además, cuando se habla de la vagina, las mismas mujeres convertimos el tema en algo informal o burlón. Por ejemplo, casi la mitad (48%) aceptó que prefieren referirse a su vagina usando jerga o palabras vulgares, que llamándola por su nombre real. Si te estás riendo en este momento, es porque tú también usas algún nombre gracioso.

¿Y por qué es tan importante que empezar a hablar de una forma diferente sobre la salud vaginal? Te doy tres razones fuertes para que te convenzas.

La primera es que el silencio y el tabú sobre este tema han llevado a que todavía exista mucha confusión sobre la salud sexual y los cuidados que debemos tener con nuestra vagina. Por ejemplo, aunque el 75% de las mujeres latinas (¡3 de cada 4!) dijo que sabía suficiente sobre su vagina y sus diferentes partes, la verdad es que cuando les preguntaron por algunos detalles específicos, no supieron contestar correctamente. ¿Sabes tu si puedes quedar embarazada al tener relaciones sexuales durante tu período, o qué sucede con el tampón en tu vagina? Casi la mitad de las latinas (entre el 34% y el 40%) no supo contestar bien a estas dos preguntas. Por el miedo hablar de este tema, muchas mujeres todavía no se han dado cuenta de todo lo que les falta por aprender.

La segunda razón es que cuando no tienes la información correcta, tu salud está en riesgo. Por ejemplo, podrías estar expuesta a infecciones más fácilmente. El estudio demostró que cuando las mujeres saben más acerca de su vagina y hablan sobre ella abiertamente con su médico, sus amigas y su madre, saben cómo mantenerse sanas.

Y la tercera razón es que la percepción y el conocimiento que tenemos sobre nuestra propia vagina, están muy relacionados con nuestra propia autoestima. Fue sorprendente encontrar que casi la mitad de las encuestadas expresaron que su vagina era fea. En cambio, las mujeres que sabían más acerca de su vagina, se sentían más atractivas y estaban más satisfechas con su cuerpo en general.

Esos parecen ser motivos suficientes para que empecemos a darle más valor a nuestra vagina… ¡es una parte importante de nuestro cuerpo y de ser mujer! Comienza por llamarla por su nombre y habla con tus amigas acerca de esto. Poco a poco te vas a dar cuenta que todas querían hablar, pero ninguna se atrevía. ¡Rompe el silencio!

Mujeres que beben alcohol engordan menos que las abstemias



El alcohol engorda, pero tomado con moderación puede ayudar a que mujeres ganen menos peso que aquellas que se abstienen de beberlo, según un estudio estadounidense publicado en la revista Archives of Internal Medicine.

La investigación, liderada por la doctora Lu Wang, del Hospital de Brigham y Mujeres de Boston, se basa en el estudio de 19.220 mujeres estadounidenses de 39 años o mayores con índice de masa corpórea (BMI, por su sigla en inglés) considerada “normal.”

Del total de mujeres encuestadas, un 38,2 por ciento no bebía alcohol, un 32,8 bebía menos de cinco gramos de alcohol y un 20,1 por ciento bebía esa cantidad o menos, y un tres por ciento bebía 30 gramos por día o menos.

Los investigadores siguieron a estos grupos de estudio durante trece años y comprobaron que todas ganaron progresivamente peso, pero en proporciones diferentes según los índices de alcohol consumido.

La cantidad y el sobrepeso se relacionaban de forma inversa, según el estudio, al observarse que a más alcohol, menos kilogramos se ganaban, y que las mujeres abstemias fueron las que más peso acumularon con el paso de los años.

Un total de 7.942 mujeres (un 41,3 por ciento del conjunto) padecían sobrepeso u obesidad, pero aquellas que consumían menos de 40 gramos al día de alcohol tenían menos probabilidad de sufrirlo.

Además, el estudio concluye que aquellas que bebían entre 15 y 30 gramos de alcohol fuerte al día tenían el menor riesgo de sobrepasar los proporciones adecuadas sobre la báscula, un 30 por ciento menos que las que no bebían nada. Se refiere a una copa de vino (15 cl), de cerveza (35 cl) o una dosis de 43 ml de una bebida con una graduación alcohólica de 80.

Entre las bebidas alcohólicas estudiadas, el vino tinto demostró ser la que más evita engordar, pero todos los tipos de alcohol consumidos, incluido el vino blanco, la cerveza o los licores, mostraron la misma "asociación inversa entre consumo de alcohol y riesgo de sobrepeso u obesidad".

Pese a estos resultados, los autores del estudio advirtieron de que beber alcohol puede suponer “problemas médicos y psicosociales" y, por lo tanto, la recomendación del uso de estas bebidas debe considerarse de manera individualizada. Y se descartó que sea una vía para bajar de peso o luchar contra la obesidad.

Por el momento, no hay investigaciones que prueben que el alcohol es un factor de riesgo para la obesidad, pero es una sustancia que engorda al contener alrededor de siete calorías por gramo.

Se Feliz Siendo Mujer Supera el Fracaso



A lo largo de la vida vamos sumando de a poco logros en distintos aspectos y ámbitos, una vez cumplidos parece que los olvidamos y al emprender un nuevo camino hacia la meta solamente pensamos en el último fracaso, el cual nos limita a continuar nuestro paso, nos limita y enceguece, nos obstruye con una tupida cortina de miedo y negación impidiéndonos ver la luz que siempre existe, impidiéndonos recordar los logros de cada etapa de la vida que son muchos y de distinta clase, coartándonos la creatividad y anulando nuestro pensamiento positivo.

Por eso es necesario esforzarnos para evitar todo pensamiento negativo que va a ir apareciendo. Como no somos dueñas de la verdad absoluta, tampoco somos culpables de todo lo que nos sucede, si bien forjamos nuestro futuro, aunque pensemos que hicimos todo bien y sin embargo no todo salió como lo esperábamos, tengamos en cuenta que existen factores exógenos, pensamientos ajenos, gustos que no coinciden con los nuestros.

No todo tiene que ver con nosotras ni tenemos porque habernos dado cuenta que algo iba a salir mal si nunca antes lo habíamos hecho. Las comparaciones son dañinas. Todas tenemos capacidades diferentes, hay mujeres con mayor habilidad para ciertas disciplinas, por lo cual no tenemos que insultarnos por no saber realizar aquello que nos gustaría.

Siempre podemos superarnos revisando los errores para obtener un mejor resultado la próxima vez, o sea, que hayamos fallado en una oportunidad no significa que seamos fracasadas en todo lo que nos propongamos.Aquí surge la idea de aceptar los errores como enseñanza, al corregirlos nos encaminaremos con seguridad hacia la reflexión de nuestros actos. En ningún momento abandonar la acción condicionados por el fracaso.

El fracaso es un llamado de atención, algo hemos hecho fuera de lugar o a medias. No nos paralicemos ante el primer fracaso. Tampoco olvidemos que el golpe de suerte existe, es fortuito y les llega a pocos. Al fracasar se baja una barrera que nos detendrá frente al primer asomo de riesgo, este es el momento de preguntarnos por nuestra paz interior, tenemos que aprender a aceptar la realidad aunque muchas veces no nos conforme no podemos escapar de ella, tenemos que enfrentarla y buscar en el mismo interior del fracaso sus motivos para entenderlos y poder continuar nuestro viaje hacia adelante.

No es una cuestión de dejar atrás lo que no obtuvo el resultado esperado olvidando todo y seguir, por el contrario se trata de analizar los pormenores de ese fracaso y corregir el error cometido.Esto significa un gran trabajo interior porque como seres humanos nos cuesta reconocer nuestros errores, pero sin el mismo no podremos realizar un nuevo emprendimiento con entusiasmo, analicemos cada situación y a partir de este análisis se impartirá nuestro crecimiento.

Si nos quedamos sufriendo por el fracaso gastamos nuestras energías innecesariamente. Es mucho mejor y productivo emplear estas energías haciendo un análisis introspectivo a fin de llegar a descubrir las causas de este error.

Las Mujeres y sus Ovulos

ovulosSi el primer hijo nace a los 30 años ya sólo le queda a una mujer un 12% de reserva de óvulos; a los 40 sólo le queda el 3% de óvulos. Un feto femenino de 20 semanas tiene el máximo de óvulos.

Las mujeres pierden sus óvulos —y la calidad de éstos— mucho más rápido de lo que se pensaba hasta ahora, según muestra un nuevo estudio de la Universidad de St. Andrews y la Universidad de Edimburgo.

El estudio implicó a 325 mujeres de diversas edades de Estados Unidos y Europa. Se observó el número de óvulos que permanecían en sus ovarios a lo largo del tiempo.

La cantidad de óvulos llega a su máximo cuando la mujer está aún en el vientre de su madre: un feto femenino de 20 semanas tiene el máximo de óvulos. Después el número va disminuyendo hasta no quedar ninguno en la menopausia.

Según los investigadores, a los 30 años ya solo queda un 12% de la reserva de óvulos, y a los 40, sólo un 3%.

Además, la calidad del óvulo empeora, por lo que es más difícil quedarse embarazada. Otras cosas que disminuyen la fertilidad son el tabaco, el sobrepeso y el estrés acumulado.

Datos de 2000 a 2005 recogidos en un estudio del Hospital La Fe de Valencia, publicado en 2009, establecen que las españolas tienen su primer hijo a los 35 años, como media.

Según la doctora Yolanda García, autora del estudio, “esta añosidad favorece la aparición de endocrinopatías y patologías del feto” durante la gestación, especialmente diabetes e hipertiroidismo. Además, los fetos presentan un peso anormal (o excesivamente alto o demasiado bajo) lo que aumenta complicaciones en el parto y mayor número de cesáreas.

Forum Libertas

Yogurt Belleza Y Salud

 

Para las arrugas: yogurt con miel.

  • Delicia total

Una de las virtudes del yogurt es que es un alimento 'vivo'

El yogurt es un alimento nutritivo que aporta increíbles beneficios a la salud, además es un recurso alterno para quienes no pueden consumir leche por la intolerancia a la lactosa, pero que necesitan el calcio de la leche.

La leche es probablemente lo más parecido a un alimento perfecto. Como el yogurt está hecho a partir de este producto, lógicamente es tan perfecto como ésta, si no es que más, pues como resultado de la fermentación, que convierte a los azúcares de la leche en ácido láctico, sus bacterias sintetizan más fácilmente las vitaminas de la leche, permitiendo que el organismo las asimile con mayor rapidez.

Un poco de historia
En el transcurso de los siglos se han erigido y desaparecido muchos imperios, pero el yogurt ha perdurado. Este alimento tiene más de cuatro mil años de edad: el cultivo de la leche agria se remonta a la antigüedad. Hasta en los más viejos textos se encuentran notas sobre el yogurt. Existen referencias de él en relatos de regiones tan lejanas como Escandinava y Mongolia.
No se sabe con exactitud cuándo se creó el yogurt, pero se tiene una idea generalizada que tuvo su origen en el Medio Oriente; con mayor precisión, en el área que ahora conocemos como Turquía.

El descubrimiento y beneficios
En los años 1900 el yogur llegó formalmente a Europa Central y del Este, cuando un biólogo ruso llamado Ilya Ilyich Mechnikov expuso su teoría de que el gran consumo de yogurt era el responsable de la alta esperanza de vida de los campesinos búlgaros. Considerando que los lactobacilos eran esenciales para una buena salud, Mechnikov trabajó para popularizar el yogur por toda Europa. Él y su equipo, lograron aislar de una muestra del yogurt -proveniente de una tribu búlgara famosa por su vida larga-, el bacilo responsable de su fermentación, conocido desde entonces como el lactobacilo bulgaricus. Gracias a estos descubrimientos, el científico ganó el Premio Nobel, y se inició la comercialización de lácteos basados en dicha bacteria.

Para la directora de la licenciatura en nutrición de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG), María Elba Jaramillo Barrón, el yogurt es un lácteo y en principio tiene todo lo que tiene la leche: calcio, fósforo, hidratos de carbono y lactosa, es decir todo para el crecimiento y la conservación de los huesos. Es también una gran opción quien no puede tomar leche, pues afirma que “si el yogurt no existiera la gente no tendría los beneficios de la leche, ya que el calcio de esta es el que más se absorbe porque viene en forma orgánica. Del calcio que consumimos sólo 40% es el que absorbemos, el otro 60% se tira”.

Estudios científicos han demostrado que el yogurt extermina 18 tipos diferentes de bacterias dañinas, incluyendo a las que provocan la disentería y la neumonía; destruye dos tipos de bacilos humanos y uno bovino de la tuberculosis.

La mejor medicina
Para el aparato digestivo: Los males intestinales como la constipación, la diarrea, la indigestión, la acidez, las agruras y los malestares estomacales pueden ser prevenidos y hasta aliviados comiendo yogurt.
Alergias: Por su alto contenido en calcio, el yogurt es un buen remedio para aliviarlas.
Infecciones vaginales: El uso externo del yogur cura algunas infecciones vaginales. Se puede emplear en ducha o aplicarse directamente en el área genital. La idea es que el yogur devuelve la acidez natural y restablece el equilibrio del pH en la vagina.
Escoriaciones en la boca: Los molestos “fuegos labiales”, y las escoriaciones ulcerosas en la boca pueden ser aliviados con el consumo de yogurt e incluso se evita su reincidencia.

¡El yogurt está vivo!
Una de las virtudes del yogurt es que es un alimento “vivo”. Sus bacterias están vivas cuando lo tomamos y así permanecen en todo el trayecto que recorren hasta el intestino grueso.

Excelente en el cuidado del cutis
· Para las arrugas: yogurt con miel
· Tonificante y limpiadora: yogurt con levadura de cerveza
·Humectante: yogurt con huevo
·Para piel cansada después de una desvelada: yogurt y papaya (haga un puré en la licuadora)
·Piel seca y partida: yogurt con manzanilla y miel (mezcle té de manzanilla, miel y yogurt, aplique con una brocha)
·Para remover puntos negros: yogurt con almendras (licue polvo de almendras con yogurt hasta obtener una pasta)
·Piel grasosa y sensible: yogurt con avena (mezcle partes iguales de avena y yogurt, aplíquela sobre el rostro y déjela secar durante 15 ó 20 minutos. Retire con una toalla húmeda)
·Blanqueadora: Aplique yogur sin sabor en las áreas donde quiera un tono más uniforme. Seque y enjuague con agua fría
·Facial de yogurt y pera: Haga un puré con una pera madura. Mezcle con ¼ de taza de yogurt Aplique y deje secar por 20 minutos. Ayuda a remover la piel muerta.

¿Cómo hacer yogur en casa?
Todo lo que necesita es un cuarto de litro de leche a punto de hervir (100 grados centígrados), que se deja enfriar hasta los 50 grados centígrados; agregar una cucharada de “base” –yogurt comercial natural-, colocar la mezcla en un recipiente y dejarlo reposar manteniendo una temperatura constante entre los 42 y 50 grados centígrados (en una temperatura más alta, las bacterias mueren) durante varias horas en su proceso de incubación. Una vez que se tienen todos los elementos, su participación activa tomará mucho menos de una hora.