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El especialista en farmacología y académico de la Universidad de Santiago de Chile, Dr. Leonel Rojo, afirma que los remedios más vendidos han aumentado en hasta un 89% su valor en las farmacias, porque no existe una ley que establezca precios éticos para aquellos que tratan enfermedades crónicas o psiquiátricas. “No tenemos una norma que regule la provisión de esos mínimos y las farmacias terminan consiguiéndolos como estiman conveniente”, critica.

Hasta un 89% se elevó el precio de los medicamentos más vendidos de Chile en los últimos cuatro años. Según un ejercicio realizado por el diario El Mercurio, que comparó el valor de 15 de estos remedios en distintas cadenas farmacéuticas de la capital, 14 aumentaron en mayor proporción que el IPC acumulado entre 2014 y 2018 (16,8%).

Para el doctor en farmacología y académico de la Universidad de Santiago, Dr. Leonel Rojo, esta situación seguirá repitiéndose inevitablemente a menos que se regule el precio de fármacos indispensables, que sirven para tratar enfermedades como la hipertensión, la diabetes, la artritis o artrosis, el alzhéimer y la esquizofrenia. A juicio del especialista, para estos males se requiere un stock de remedios a un precio asequible en el mercado.

“Debiera definirse un listado de medicamentos esenciales y que el Estado trabajara en la manufactura, a un costo ético, teniendo una producción de calidad que asegure precios al alcance de la población. Eso es algo que no existe hoy, porque todos los fármacos son manufacturados por privados”, critica. “Esto es factible. Es solo una cuestión de decisión política”, enfatiza.

De acuerdo al químico farmacéutico, es imposible conocer a ciencia cierta por qué suben los precios ya que, en la actualidad, no existe una norma que regule la administración, gestión y producción de estos. El especialista explica que los incrementos responden solo a la oferta y demanda, en un sistema de libremercado que se cruza con estos bienes que son de salud pública, no de mercado.

“Si uno le consulta a la cadena farmacéutica, esta asegurará que son los que menos marginan con los medicamentos y que el delta de la rentabilidad está dado por productos no farmacéuticos. Si se le pregunta a los laboratorios, ellos dirán que no tienen un gran margen de ganancia frente a los medicamentos, lo que es sospechoso porque siguen haciendo su negocio, en circunstancias de que cuando un negocio no es rentable, debiera dejar de existir”, cuestiona el académico de la carrera de Química y Farmacia del plantel estatal.

Finalmente, señala que el origen del aumento de los precios puede ser estar dado por dos factores: por una parte, el costo del laboratorio que lo provee, ya que si es un medicamento importado, su valor se relaciona con el costo de importación y de compra; o, por otra, el costo de la gestión, porque los medicamentos son vendidos por laboratorios a droguerías que lo distribuyen a las farmacias. En este último caso, apunta, la cadena de valor estaría dada por el precio original y todos los impuestos al valor agregado (IVA) que se le aplican, y que aumentan el precio en un 19% en cada una de estas transacciones.

“Actualmente, existe un petitorio mínimo de medicamentos que todas las farmacias deben disponer. Ninguna puede abrirse sin cumplir dicho petitorio, que consta de fármacos que, se cree, son necesarios para mantener el mínimo estándar de seguridad y salud en la población. Sin embargo, no tenemos una norma que regule la provisión de esos mínimos, y las farmacias terminan consiguiéndolos como estiman conveniente”, concluye.