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En el marco del Día Mundial de la enfermedad.

A pesar de ser el más frecuente en hombres, no es el de mayor

mortalidad.
Anualmente, 5 mil chilenos son diagnosticados con cáncer de próstata,
enfermedad que afecta a la glándula sexual del hombre encargada de producir el
semen y que se origina cuando sus células comienzan a crecer sin control y se
malignizan.
A pesar del buen pronóstico del tratamiento si se detecta a tiempo, 2 mil personas
pierden la vida al año en nuestro país a causa de esta patología, transformándose
en la segunda causa de muerte por cáncer en hombres.
A diferencia de otras patologías, el cáncer de próstata es una enfermedad lenta,
que demora en promedio 10 a 15 años en ser mortal. Por otro lado, su mayor
incidencia se da en hombres a partir de los 65 años y con larga expectativa de
vida, lo que hace suponer que seguirá incrementándose de la mano del
envejecimiento de la población.
Así lo explica Camilo Sandoval, jefe del Equipo de Urología del Instituto
Oncológico FALP: “Esta patología ha ido aumentando en prevalencia porque la
población se ha hecho mayor. La cantidad de chilenos que hoy alcanzan los 65 a
70 años en muy buenas condiciones, que uno podría suponer van a vivir unos 20
años más, es lo que ha convertido a este cáncer en una enfermedad tan
prevalente y con tanta necesidad de tratamiento”
Por otro lado, las buenas condiciones en las que se encuentran los pacientes,
hace que la búsqueda de tratamientos se oriente a minimizar las secuelas para
volver a retomar su vida. “Hoy nuestros pacientes de más de 65 años son
hombres activos. Muchos realizan actividad física regularmente y esperan poder
tratarse con técnicas que les permitan volver a su actividad lo antes posible. De
ahí que la cirugía mínimamente invasiva sea muy atractiva porque permite las
mismas tasas de curación, pero con velocidades de recuperación mayor y con
menos efectos secundarios, como incontinencia urinaria o disfunción eréctil”,
comenta el especialista.
Detección precoz
Todos los hombres, por el hecho de serlo y envejecer, son candidatos a
desarrollar cáncer de próstata. Si bien se desconocen las causas que lo gatillan,
los especialistas advierten que factores genéticos, hormonales, medioambientales
y malos hábitos alimenticios, entre otros, inciden en esta enfermedad.
A la multiplicidad de factores, también hay que sumar la asintomatología. De hecho, los
síntomas pueden tardar incluso años en manifestarse, lo que hace más difícil el
diagnóstico oportuno si el paciente no se realiza controles regulares.

Es importante tener en cuenta que el riesgo va aumentando año a año, por lo que se
recomienda una visita anual al urólogo a partir de los 50 años en personas
saludables y de los 45 en caso de tener antecedentes familiares de la enfermedad.
Para Camilo Sandoval, tratar de encontrar un cáncer oportunamente, sabiendo que
es una enfermedad lenta que se inicia a determinadas edades, resulta muy
eficiente. “Es el modelo ideal para la detección precoz, porque tenemos mucho
que ofrecerle a un paciente si llegamos a tiempo: un tratamiento efectivo, curación
con menos secuelas y una evolución mucho más favorable. Cuando llegamos
tarde, la posibilidad de tratamiento existe, pero los resultados no son tan buenos y
la alteración en la calidad de vida es mucho mayor”, dice.
Diversidad de tratamientos
Hoy existen múltiples opciones para el tratamiento efectivo del cáncer de próstata,
dentro de las que se incluye la vigilancia activa, alternativas quirúrgicas y
radioterapia avanzada.
La decisión sobre cómo abordar la enfermedad y qué tratamiento utilizar, requiere
de entrenamiento y experiencia para asegurar la calidad de vida del paciente, y de
una visión integral y multidisciplinaria en la que participan urólogos y
radioterapeutas, quienes toman en cuenta no sólo el estado de avance y
compromiso de la enfermedad, sino también las necesidades, inquietudes y
prioridades del propio paciente, de acuerdo a su estilo de vida.

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