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Las estadísticas de la OCDE sobre la salud (2014) muestran que su oferta de trabajadores en Chile
es baja comparada con otros países de dicha organización. Hubo 1.7 médicos por cada 1.000
habitantes en 2012, frente a un promedio de 3.2 en el resto de los países. Esto aumenta de
manera significativa cuando miramos los extremos de nuestro extenso país, donde prácticamente
la tasa de médicos por cada 1.000 personas es inferior a 1.
Es aquí donde existe el desafío de optimizar el acceso a la salud de las personas. En la actualidad,
la tecnología no es una barrera, ya que prácticamente está todo el país en red, y los desafíos se
encuentran más bien en adaptar procedimientos médicos, estandarizar la codificación clínica, y
generar interoperabilidad entre sistemas y hábitos de la población que eviten los factores de
riesgo de las patologías crónicas (que siguen aumentando). Un ejemplo de este es la diabetes, que
subió 3,2 puntos porcentuales según la última Encuesta Nacional de Salud realizada durante el
2017 y comparada con la del 2010.
La Telemedicina, además, puede contribuir a aumentar la velocidad y oportunidad de la atención
médica, generar ahorro de gasto de dinero para pacientes y, a su vez, contribuir a resguardar la
seguridad de los datos personales, impactando directamente en la disminución de la lista de
espera para patologías GES y no GES.
Según la OMS, la Telemedicina es “el suministro de servicios de atención sanitaria en los que la
distancia constituye un factor crítico, realizado por profesionales que apelan a tecnologías de la
información y de la comunicación con objeto de intercambiar datos para hacer diagnósticos,
preconizar tratamientos y prevenir enfermedades y heridas, así como para la formación
permanente de los profesionales de atención de salud y en actividades de investigación y
evaluación, con el fin de mejorar la salud de las personas y de las comunidades en que viven”.
La Telemedicina, operativamente, se puede implementar de dos formas: la “Telemedicina
Sincrónica” que consiste en que un equipo médico se conecte de manera remota en tiempo real,
realizando orientación clínica, captando la o las imágenes de un paciente mediante un equipo de
telecomunicaciones que se encuentra conectado a distancia con un médico o grupo de ellos,
quienes reciben la imagen de dicho paciente, y su historia clínica, y entregan una orientación
diagnóstica, sugiriendo un tratamiento. Esta forma implica resolutividad inmediata.
La segunda forma es la “Telemedicina Asincrónica”, que consiste en que la prestación de servicio
es con desfase de tiempo (grabada), donde pueden realizar orientación clínica, revisión y feedback
de imágenes o resultados de laboratorio, entre otros servicios. Luego se almacena y
posteriormente se envía al médico especialista para la realización de orientación diagnóstica e
indicación de tratamiento. Esta forma implica una resolutividad diferida.
En nuestra visión, es muy relevante contar con este tipo de herramientas para el apoyo y
orientación del especialista al médico, teniendo claro que en ningún caso va a sustituir el criterio
del médico tratante, quien podrá aplicar las sugerencias del especialista o bien derivarlo para su
evaluación en persona.

Ignacio Pérez
Subdirector Gestión Clínica y Tecnologías en Salud
Escuela de Salud
Duoc UC