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Alergias primaverales.

Con el cambio de estación, muchas personas sufren de congestión, goteo nasal y estornudos producto

del polen. Además de los problemas nasales, también se sufre de problemas a los ojos. Con la llegada
de la primavera, la Dra. Moira Wiegand, oftalmóloga de Clínica Ciudad del Mar, explica que hay quienes
presentan distintos tipos de molestias, como irritación, prurito y ojos llorosos. Para saber qué hacer, la
especialista da algunas recomendaciones.
Polvo, polen, abejas, animales... la lista es extensa, pero la amenaza es común: las alergias. En el
mundo, gran parte de la población las desarrolla en algún momento de sus vidas, viéndose afectados no
sólo la vía respiratoria y la piel, sino que también los ojos. Éstos son órganos muy sensibles y delicados,
por lo que cualquier factor que los irrite, resulta especialmente molesto. En el caso de las alergias, es
decir, cuando el sistema inmunológico reacciona a algo que es normalmente inofensivo, llamado
alérgeno, los alérgenos entran en contacto con el ojo, donde ciertas células liberan sustancias para
combatirlos. Eso provoca lagrimeo, ojos rojos y prurito, que son los síntomas que caracterizan a la
alergia ocular o conjuntivitis alérgica.
La condición alérgica de cada persona no se puede evitar, pero se puede prevenir disminuyendo la
exposición a los factores que la desencadenan. Cuando el cuadro de alergia ya está instalado, éste
debe ser tratado por dos razones: evitar las molestias y prevenir los daños que en algunos tipos de
alergia se pueden producir en el ojo, afectando su estructura y la visión.
Cuidados esenciales
La manifestación de la conjuntivitis alérgica no tiene predilección por sexo ni por edad, sin embargo, son
más frecuentes en personas con antecedentes de atopía, como, por ejemplo, en pacientes asmáticos,
personas con rinitis alérgica, dermatitis atópica u otras formas de alergia.
Si la conjuntivitis alérgica no es tratada de manera oportuna, puede provocar cambios anatómicos en el
ojo, como la dilatación de los vasos de la conjuntiva, la cual podría tornarse irreversible y perpetuar la
congestión vascular. Esto produce en los ojos una coloración roja permanente.
“Hay casos de alergias más severas, como la queratoconjuntivitis vernal y la queratoconjuntivitis
atópica, que pueden producir daño en la córnea. Estos cuadros son más frecuentes en niños y
adolescentes, y si no se tratan, pueden producir daño y afectar la visión en forma permanente”, explica
la especialista de Clínica Ciudad del Mar, Dra. Moira Wiegand. En estos casos, la reacción inflamatoria
es severa, compromete la córnea donde la cicatrización puede producir astigmatismo irregular y
opacidades corneales que afectan y disminuyen la visión de forma permanente.
Por otra parte, el frotarse los ojos en algunos casos puede predisponer el desarrollo de queratocono,
una enfermedad de la córnea bastante complicada, que evoluciona en forma progresiva y que se
caracteriza por el adelgazamiento y debilitamiento de su estructura. Produce cambios refractivos
(miopía y astigmatismo) y muy mala visión que no se puede corregir con lentes. En casos avanzados
requiere de cirugía.

La prevención es esencial
Según la oftalmóloga Moira Wiegand, muchas alergias oculares son una respuesta del cuerpo a los
alérgenos presentes en el aire ―en zonas interiores o abiertas―, como lo son el polvo, la caspa animal,
el moho o el humo. Algunos de los alérgenos más comunes son el polen de hierba, de ambrosia, y en
general de los árboles, que contribuyen al desarrollo de alergias estacionales. Asimismo, puede haber
una reacción a productos químicos, como perfumes, cosméticos y medicamentos.
Consejos
Si bien esto puede provocar visión borrosa y malestares oculares, los síntomas, pese a ser molestos, no
afectan permanentemente la vista. Por lo mismo, advierte la oftalmóloga de Clínica Ciudad del Mar, es
importante seguir una serie de recomendaciones:
Uso de lágrimas artificiales. Permite combatir la sequedad ocular, diluir y disminuir el contacto
del alérgeno con el ojo.
Las compresas frías alivian en parte el prurito.

Si hay un diagnóstico certero de conjuntivitis alérgica, es necesario el uso de medicamentos.
“Habitualmente basta con el uso de antialérgicos en gotas que se aplican directamente dentro
del ojo. En casos más severos se debe usar gotas con corticoides”, destaca la profesional.
En este sentido, es importante seguir estrictamente las recomendaciones del oftalmólogo. Las gotas que
contienen corticoides deben ser indicadas y estrictamente supervisadas por un oftalmólogo, debido a los
potenciales efectos secundarios nocivos.
Finalmente, la doctora Moira Wiegand puntualiza que en la mayoría de los casos, los tratamientos son
prolongados pudiendo necesitar medicamentos antialérgicos o lubricantes por varios meses. En caso de
picazón, ojo rojo o secreción mucosa mayor a la normal, que no cede espontáneamente en un par de
días, se debe consultar a un oftalmólogo, nunca auto medicarse.